Por encima de todo: escritora vocacional

El mundo que nos rodea nos construye a impulsos gracias a  encuentros y desencuentros. Alguien me dijo un día que yo sabía contar historias y me lo creí. Desde entonces me las he estado contando bajito, incluso para dentro y algunas han echado raíces. Ayer crecí un poco, me pareció ver un astro brillante que llaman sol y hoy he comenzado mi primera fotosíntesis. Seguiremos creciendo y cerrando  ciclos-anillos  de este árbol grande y largo que espero sea mi vida.

 

Y, entonces, ¿ cómo comenzó todo? Pues eso: con una mentira. Ni piadosa ni puñetas. Una mentira gorda de verdad que me ayudó a creer en mí y escribir.